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poupée de cire

holly y su mundo

¿Líneas paralelas?

¿Líneas paralelas? Cuando empezamos, nuestras vidas parecían eso: paralelas.

Ahora en cambio, descubres a gente que sientes no haber descubierto antes...
Te das cuenta que hay personas que dicen llamarse amigos y cuando los necesitas te dan una patada en el culo...
A otros, que en muchas ocasiones se han llenado la boca con la palabra "amigo" (¡Dios! con qué facilidad la utiliza la gente), les importa una mierda volverte a ver...
Tienes la sensación (sensación, realidad, ¿qué más da?) que gente que apreciabas - querías se burla de ti...

Por suerte, siempre hay excepciones. Los que descubres (tarde, pero los descubres) y los que siempre están allí son lo importante. El resto no serán más que recuerdos.

Conclusión: de paralelas, nada. O nos distanciamos o chocamos.
Un amigo (y soy consciente que he utilizado esta palabra) dice que quizás sea mejor no seguir vidas paralelas.

Puede que tenga razón. Las paralelas nunca se encuentran
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en tierra de nadie

Demasiado tiempo sin ver a tus amigos de Barcelona.
Demasiado tiempo sin vivir en casa de tus padres.

Del trabajo a casa y de casa al trabajo.
El resto del tiempo lo ocupas en no hacer nada. Y cuanto menos haces menos ganas tienes.

De vez en cuando sales. De vez en cuando ves a alguien ajeno al trabajo.
De vez en cuando hablas con tus padres.

Tienes la sensación de no pertenecer ya a ninguno de los sitios donde dicen que te han querido.
De uno te marchaste y ahora has vuelto: ya no eres de aquí. Tu vida está(ba) en otra ciudad.
Del otro también te marchaste, dejando a tu pesar aquello que no querías abandonar.

La apatía empieza a apoderarse de ti y el conformismo, que hace sólo unos meses temías, está llegando.
Te preguntas qué tienes allí. No lo sabes. Pues para eso, te quedas aquí. Y puede que algún día te marches.

reencuentros

Casi cuatro años de silencio y ayer, por primera vez en todo este tiempo, volví a sentarme frente a él.
No había cambiado. Y su reacción fue buena. La rara era yo. Tenía miedo. Después de tanto tiempo temía mi reacción ante él.

Él siempre ha estado allí. Pero la que lo ignoraba, la que pasaba a su lado y parecía no verlo era yo.
Él siempre ha estado allí. Pero la que se marchó fui yo.
Ahora he vuelto. Y, como con otras rutinas que tenía antes de ir a estudiar a Barcelona, he dado el paso.
Y fue ayer.

Aparté el taburete, me senté y lentamente descubrí las teclas del piano.

Cuatro años de silencio es mucho tiempo... y él se ha encargado de recordármelo.

autosuficiencia

Si quieres que algo salga bien o simplemente se haga, no puedes delegar. Tienes que hacerlo tú mismo. Está claro.

¡el espectáculo debe continuar!

¡el espectáculo debe continuar! Hoy toca...
"The show must go on"
(Queen)


Hacía mucho que no escribía, lo sé.
Unos me han animado a volver.
Otros me han reñido por no hacerlo.
... y a otros sé que les gustará el tema que he elegido.

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Carlos Losilla nos decía que lo original a menudo no es lo que se cuenta sinó el cómo se cuenta.
La historia de Moulin Rouge es simple: chico-conoce-chica, chico-pierde-chica, chico-recupera-chica. Una historia de amor convencional que se convierte en un cuento de hadas gracias a la creatividad del director.
Desde el principio el espectador sabe cómo terminará la película, pero, como en Romeo y Julieta, ¿a quién le importa? Lo irremediable del final no eclipsa la historia de amor. Esta vez, ya se sabe que la historia no tendrá un final feliz.
Una vez sabe esto, el espectador puede centrarse en cómo se llegará a este final olvidando el trágico desenlace.

El musical permite tomarse unas licencias que otros géneros no dejan. Igual que el amor. En este cuento de hadas es posible cantar bajo una sonriente luna y bailar junto a la misma torre Eiffel.
En el musical nada es imposible. En el amor sí.
Esta fantasía romántica se mueve en el mundo de la ficción y la imaginación, a pesar de que sus protagonistas no dejan de ver la realidad, su realidad. Igual que en el amor.

Quizás algunos piensen que me pase, pero creo que Moulin Rouge roza la perfección. Y lo dice alguien que adora el musical, que creció viendo musicales... pero ésta es otra historia.

la noche que perdí el norte

Hoy toca...
"Ring my bell"
(Anita Ward)


Tres frases, dos miradas, una noche de besos escondidos en Montjuïc.
Dos meses de llamadas, cenas y paseos por la playa...
... algún reencuentro apasionado.

La imagen que me hice de él pudo más que lo que realmente me ofreció.

Mis amigas opinaban que estaba buenísimo.
Mis amigos, que era un gilipollas.

¿Y qué más da? Él volvió a Donosti y yo sigo aquí.

Siempre he dicho que me podría haber enamorado de él.
Pero no ahora. Es un niño y necesita correr.
¿Dentro de diez años? Quizás.

La vida está hecha de casualidades (dicen) ...
Puede que algún día volvamos a coincidir.

en la ciudad

Hoy toca...
"Someday"
(The Strokes)


Vengo de la terraza. Acabo de pasar casi media hora mirando la plaza que hay delante de mi casa. Y me ha invadido la nostalgia. Nostalgia por los días que pasé jugando allí. Y más por los días que no jugué.
Supongo que muchos pensaréis que es normal, pero me siento una forastera en mi ciudad. De acuerdo que llevo seis años viviendo en Barcelona, pero cuando vuelvo aquí, a mi ciudad, y no conozco a nadie, y no me conocen... bueno, me siento extraña.
Girona es como un pueblo. Todos se conocen. Sales y siempre encuentras algún conocido.
Yo ya no. Ahora Barcelona es mi ciudad. Aunque allí no te sorprende no encontrar a nadie conocido. Es diferente.
Se me ha hecho raro eso de salir al balcón y, por primera vez en mucho tiempo, fijarme en la plaza. Recuerdo la fuente, donde nos metíamos y cogíamos todos los bichos que encontrábamos, Recuerdo las fiestas de cumpleaños celebradas allí. Y los chicos del monopatín que amenizaban nuestras tardes y provocaban suspiros adolescentes. Y los descubrimientos "arqueológicos" que con mi hermano habíamos hecho en el bosque donde ahora hay el colegio. Y las hogueras de San Juan en el descampado que ahora ocupan tres bloques de pisos...
Por un momento todo ha vuelto allí.
Y he vuelto a sentir el haberme marchado de mi ciudad...

5, 4, 3, 2, 1... ¡boom!

5, 4, 3, 2, 1... ¡boom! Hoy toca...
"Mi coco"
(Los piratas)


Hoy no he podido más. He explotado. Y con el que, seguramente, menos culpa de todos tiene. De acuerdo que a veces me saca de mis casillas, pero Grau es genial. Y he aprendido mucho a su lado.
Pero hoy no sé qué me ha pasado.
"Terremoto", me ha llamado él. Y se ha reído. Pero después ha visto que me había cabreado en serio.
Siempre me hace lo mismo. Está encima de mí en todo lo que hago, y cada vez más tengo la sensación de no hacer nada bien. A todo le encuentra una pega. Y hoy mi cabeza (por suerte no han sido mis puños) ha dicho "¡Bastaaaaa!".
Y tengo que reconocer que esto no hubiera sucedido en cualquier otra época. Pero ahora... no sé, estoy cansada. Cansada de todo. Y de todos.
Sé que esto no es excusa.

"¿Fumamos el piti de la paz?", le he dicho (tragándome mi orgullo). Y nos hemos permitido un descanso.

...................

Grau ha dicho que es mejor lo que he hecho que no habérmelo callado. Estoy de acuerdo con él.
He explotado, me he desahogado y me he calmado. De la otra forma, se me hubiese quedado una espinita clavada que, con el tiempo, puede que se hubiera podrido dentro de mí. Y ya sabemos todos qué pasa cuando algo se pudre.
Tengo demasiada experiencia en relaciones que han acabado mal por culpa de la falta de comunicación (vale que gritar no suele ser comunicación, pero con Grau, después de mi momento de histeria, lo hemos hablado).

...Y estoy segura que nos volveremos a enfadar, y a reconciliar con un cigarrillo... Porque él disfruta picándome. Y yo, últimamente, me tomo las cosas demasiado a pecho.

¿quién dijo miedo?

¿quién dijo miedo? ¿Quién iba a pensar que una isla del Caribe, imagen prototípica del paraíso, podría convertirse en el mismísimo infierno? Esto mismo debían creer Susan y Daniel, los protagonistas de "Open Water", cuando planeaban sus vacaciones. Pero es que lo más seguro es que en sus planes no entrara una actividad que consistiera en el abandono accidental en medio del mar.

La historia de "Open Water" es así de simple y no narra más que esto. Y se agradece, la verdad. Aquellos que quieran ver un alarde de efectos especiales y diálogos absurdos que no llevan a ninguna parte, por favor, que cambien de sala o alquilen la infame "Deep Blue Sea".

En este film lo que importa es la soledad, la impotencia, que sienten dos personas abandonadas a su suerte en medio del océano, con el agua al cuello y rodeados de hambrientos escualos. La mayor parte del metraje es un plano de la pareja en medio del mar obsequiando al espectador con una serie de conversaciones (para mí, una de las joyas de la película) que pasan del absurdo momento de histeria de "la culpa es tuya" a "la idea de venir aquí fue tuya", pasando por un inevitable (aunque no menos estúpido) momento de enfado femenino en el que Susan recompensa a Daniel con un incomprensible silencio.

Pondré en tela de juicio la calidad cinematográfica de la película, pero en este caso (y que no sirva de precedente) es lo de menos. Lo importante aquí es la intención. La intención del director de querer que el espectador se involucre. Y creo que lo consigue. Durante la escasa hora y media que dura "Open Water" (otro punto a favor: su metraje, puesto que hoy en día muchos han adoptado la teoría, errónea, de "a mayor duración, mayor calidad") el realizador consigue que sintamos la insignificancia del ser humano. El mar (y quien dice el mar, dice la naturaleza en general) no entiende de riquezas ni de posesiones, y ante él todos somos iguales (igual de pequeños e insignificantes, repito).
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la caja de clio (II)

Hoy toca...
"We used to be friends"
(Dandy Warhols)


Erik está a punto de subir al coche. Ha pasado un mes conociendo sus raíces escandinavas y ya es hora de volver.
Todo pasa muy rápido. Va a abrir la puerta, creyendo que podrá sujetar todo lo que lleva en los brazos. Pero no es así.
La decisión que tiene que tomar ni siquiera merece que se le llame así. Es cuestión de milésimas de segundo. Erik tiene que decidir cuál de los dos objetos asir con las dos manos.
La caja de Clio hace un ruido sordo al impactar contra el asfalto. Erik se arrodilla para comprobar los daños. Sólo se ha descascarillado un poco. El trozo de pintura que ha saltado descansa en el suelo.
El muchacho lo recoge todo y guarda el trozo de esmalte suelto en el bolsillo de sus vaqueros.

Clio mira su caja. En una esquina, donde antes hubo pintura roja, se ve la madera. Clio se muerde la uña del dedo índice, pensativa. Alarga el brazo, abre un cajón y saca un rotulador de color rojo.
Después de pintar la única madera visible de la caja, se echa hacia atrás en la silla y observa su tesoro. Si no se presta mucha atención, apenas se nota el percance que sufrió en Noruega.
Pero Clio no está satisfecha. Y la envuelve en papel de periódico. Y después con cinta adhesiva. Quiere protegerla. Pero se da cuenta que así no se puede abrir la caja. "Da igual. Si alguien la quiere tendrá que cogerla con su envoltorio", se dice.

Erik se da la vuelta y empieza a caminar. Clio acaba de cerrar la puerta de su casa después de que él, avergonzado, le haya devuelto su caja.
Erik mete la mano en el bolsillo. El trozo de pintura roja de la caja de Clio sigue ahí.

la caja de clio (I)

la caja de clio (I) Hoy toca...
"All is full of love"
(Björk)


Clio tiene trece años. Una de las cosas que más ama Clio es su caja. Quiere guardar en ella algo especial, por eso aún la tiene vacía. Ha guardado orquillas, pendientes, monedas..., pero nada le parece suficientemente bonito para estar en su cajita.

Las amigas de Clio tienen sus cajas. Ellas también las adoran, y precisamente por ello salen orgullosas con las cajas a la calle.

Clio no lo hace. No lo entiende. Tiene miedo que su amada caja, tan frágil como es, se rompa. La tiene encima de su tocador, cogiendo polvo. Las de las demás tienen rasguños, están abolladas, e incluso las hay que están rotas. Clio se enorgullece de tenerla intacta. Cuando las demás le preguntan por qué siempre la deja en casa ella finge desinterés: "Es que a mi no me gusta", dice.

Erik tiene doce años. Nació aquí, pero sus padres son noruegos. Él no conoce aquello, pero ha heredado la belleza blanca y fría del norte.
Erik es amigo de Clio.

Por primera vez desde que él nació sus padres van a pasar unos días a Noruega. Quieren que él los acompañe.
"¿Dónde puedo poner esto?", se pregunta Erik, con unos cromos en la mano ante la mirada poco atenta de Clio. "No me gustaría perderlos"
Ella saca su caja de la mochila. Es la primera vez en mucho tiempo que la saca de casa. "Llévatela", dice.
En el momento que ve a Erik cogerla con sus manazas se arrepiente. "Me la va a romper, seguro". Ya es tarde. La amistad hacia Erik le obliga a confiar en él. Y su orgullo no le permite rectificar.

...

Laura no está

Hoy toca...
"Lola" (The Kinks)


Ayer vi a Laura. Estaba cruzando la Gran Vía unos pasos delante de mí, por eso no me vio. Yo tampoco corrí para alcanzarla. Estaba igual que la recordaba. Quizás tenía el pelo más largo.
Laura era mi "gran amiga" en el instituto. Digo "gran amiga" con ironía expresa, porque hacía al menos cinco años que no la veía. Podría ser que incluso hiciera más tiempo... Ni una llamada, ni una carta, ni un email. La prueba está en que ni siquiera tengo su número de móvil o su dirección de correo electrónico. ¡Cuando éramos "amigas" aún no teníamos!
Con dieciséis años parecía casi que no pudiéramos vivir la una sin la otra. Pero fue acabar el instituto y esa dependencia murió. Se acabaron las llamadas. Dejamos de existir la una para la otra.
El otro día podía haber acelerado y atraparla, interesarme por ella. ¿Qué ha sido de tu vida?, ¿has acabado la carrera ya? ¿como está...Jose se llamaba, ¿no? Pero no me apetecía. Durante el segundo y medio que observé su espalda y su andar decidido me cansé sólo de pensar en esta conversación.
No tenía ganas de pasar tres minutos (estoy segura que no habrían sido más) intercambiando frases de compromiso y poniéndola al día de los últimos años de mi vida. Sencillamente, no.
¡A ver si quedamos algún día! Sí, seguro...

mirar al cielo, el suelo es gris

mirar al cielo, el suelo es gris Hoy he descubierto un edificio que me ha gustado. Se trata de un bloque de pisos nuevo que hay en la carretera Barcelona, cerca de la tele. Estoy segura que lleva tiempo allí pero simplemente no me había fijado en él.
Y es que lo hacemos a menudo, demasiado a menudo. Vamos tan deprisa, enfrascados en nuestras cosas, que olvidamos mirar arriba. Nos conformamos con lo conocido, con lo que ya sabemos que está allí.
Cuando iba al insituto descubrí la Casa Gispert Saüch. Es genial... Ya sabía que estaba allí, pero nunca había sido consciente de lo hermosa que es.
Hace unas semanas creí haber descubierto un edificio nuevo en la ciudad y no, simplemente era uno que ya existía pero que había sufrido una capa de pintura reciente (y bastante patética, por cierto). Y en ese momento me sentí mal, por estar perdiéndome todas estas cosas.
El suelo es gris. Tengo que dejar de mirarme los pies...

penélope ya no espera

penélope ya no espera Hoy toca...
¿Qué nos va a pasar?
(La Buena Vida)


Líneas, marcos, muros que se elevan entre los dos. Godard describe perfectamente la falta de comunicación de un matrimonio en Le mépris, un retrato del proceso de degradación de una pareja paralelo a la creación de una película. Y es que Le mépris es una historia de construcción y deconstrucción: el intento de construcción de un film y el proceso de desintegración de una pareja.
Pero no sólo eso: el film de Godard se convierte en una crítica al cine clásico, al cine que se está derrumbando y perdiendo. Godard busca constantemente aquella Ítaca perdida que son los orígenes del cine. Es por eso que el director francés queda representado en la película por Fritz Lang, que se interpreta a sí mismo y que responde a los mismos ideales que Godard: aspirar a un cine independiente de Hollywood al que se critica por priorizar los resultados comerciales frente a la voluntad poética inicial.

Apasionado por los relatos homéricos, Godard llega a cuestionar las verdaderas razones que llevaron a Ulises lejos de su patria. La figura del héroe clásico aquí es Paul, un guinista que es capaz de vender a su mujer, una Penélope con piel de Brigite Bardot. Paul es, pues, el héroe de la historia: un hombre civilizado que cree que a base de razonamientos puede solucionarlo todo, vive en constante reflexión, y ésta le hace perder el amor de su mujer. Ella cree que su marido no es un hombre por despreciarla.
Cuadros, puertas, ventanas, fotos, carteles, pantallas, espejos. Estos reencuadres no hacen más que separar las personas de Paul y Camille: habitan dos mundos diferentes, con dos formas distintas de ver esa situación a la que están siendo empujados. Godard convierte estas discrepancias y falta de comunicación en distancia física. Él esquiva la violencia; ella querría que la utilizara, que demostrara estar vivo, que mostrara su amor.

¿Es posible que Ulises, en el fondo, estuviera huyendo de su patria y de su mujer? ¿Es posible que las aventuras relatadas en La Odisea no fueran más que simples excusas para no tener que volver con una mujer a la que, quizás, ya no ama?
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la falta de comunicación no mueve el mundo

Hoy toca...
"The sound of silence"
(Simon & Garfunkel)


La falta de comunicación es uno de los peores males que acosan a las relaciones. Y por desgracia, puedo hablar por experiencia. No estoy hablando sólo de relaciones sentimentales, sinó de amistad, de trabajo... familiares.
Ver como una relación se destruye con el paso del tiempo duele. Y entonces te arrepientes de haber dicho lo que has dicho y de haber callado otras cosas que no has dicho. Pero ves que ya es tarde. El mal está hecho y el orgullo, mi orgullo, tiene gran parte de la culpa de ello. Pero tampoco quiero echarme piedras sólo a mí misma... Cuando hay problemas suele ser culpa de dos, y yo sola no tengo culpa de lo que se ha dicho, se ha hecho o se ha dejado de decir...
Es complicado. Pero ahora mismo sólo siento el dolor de lo que ha quedado tan degradado que dudo que tenga solución.
..........................
Por primera vez en mucho tiempo (de hecho es la única que recuerdo) hemos hablado mínimamente las cosas. Al final, puede que sí tenga (un poco de) solución...

last train to London

Hoy toca...
"Años 80"
(Los Piratas)


Hace ya 11 días que Clàudia se marchó a Londres. Se fue casi con lo puesto, a buscarse la vida. Y la admiro por ello. Por tener las cosas tan claras, por dejar la proximidad, lo conocido, para seguir su camino.

Ahora se ha abierto una nueva etapa. Hemos acabado la carrera y el tan temido "¿y ahora qué?" nos ha asaltado.
A mí me ha costado decidirme, sinceramente. De hecho aún no sé si he tomado la decisión adecuada, pero ahora la suerte está echada, y tengo que acostumbrarme a no arrepentirme de lo que hago. Mi dilema estaba entre Barcelona y Girona. Desde el principio tuve claro que quería vivir en Barcelona... entonces ¿por qué tantas dudas? Sé que volver a mi ciudad es fácil y cómodo, pero no me gustaría pensar que he dejado de hacer lo que quería por miedo a lo desconocido.
No tengo trabajo de periodista, pero ahora mismo creo que el trabajo no lo es todo. En estos momentos, mi vida está en Barcelona. Me ha costado tiempo y esfuerzo rodearme de una gente a la que quiero y necesito, y ahora no me apetece dejarlo todo. Porque me conozco, y sé que si me marcho de Barcelona, lo perderé.
Se me hace muy raro pensar que mi vida de estudiante (la mejor, dicen) ha acabado. Por una parte tengo miedo, sí. Pero por otra me apetece, me apetece mucho saber qué ocurrirá a partir de ahora.

No te echaré de menos en septiembre, cantaban Los Piratas... Mentira: sí que os echaré de menos...

Cosas que me habria gustado hacer y no he hecho:
- tocar la batería
- aprender a jugar al futbol
- un curso de crítica de cine
- estudiar diseño de interiores
- ir al FIB
- hacer un Interail
- estudiar canto
*puede que aún esté a tiempo de hacer todo esto (menos jugar al fútbol, que ya tengo una edad...)
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